LANANGO - LA CABAÑA MADRE DE COPRODUCTORES DE CHINCHILLAS, CODORNICES Y CONEJOS

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7.300 COTURNICULTORES envasan en casa huevos de Codornices y viven muy FELICES....

gracias a esta granja madre iniciada en 1950 con solo $ 500 prestados y en 3 has rentadas por don Italo Alquati que trajo las pioneras Codornices al País y formó a sus cultores y consumo en toda América,

Por años y de continuo esta revista y varias más, nos ocupamos en apoyar a tantas iniciativas de nuevas producciones de pequeños animales como la cría  de caracoles, camarones, lombrices, ranas toro, peces, además de tradicionales conejos, palomas, carpinchos y hasta de las publicitadas chinchillas. En todas las explotaciones, sus cultores siempre invierten 3 capitales más importantes.

1) Dineros en inversiones y publicidad, 2) Tiempos de crianza y 3) Esperanza de generar productos aceptados por el público o se exporten y se conviertan en producciones rentables, ampliables y sustentables por mucho tiempo.

Pero esto no siempre ocurre. Así como estos loables pioneros, merecen nuestro apoyo voluntario, también nos cabe analizar los errores que cometen cuando vemos languidecer o desaparecer algunos emprendimientos, más allá de crisis económicas transitadas e inmanejables a su voluntad Vemos que en general los promotores fallan cuando hacen mera propaganda de nuevas producciones que magnifican como panaceas para enriquecer, pero ocultan publicar los costos y precios de tales productos que el lector pueda comprobar en el mercado real, o peor aún cuando el promotor se dice ser el directivo de asociación, cooperativa, club de criadores sin fines de lucro, con que oculta su monopolio de compra vil del producto, dejando a sus asociados sin otra opción de mercado y desaparecer .

Esa mera propaganda es muy distinta a la publicidad educativa, que publica los datos clave comprobables, enseñan al novicio a producir, les asegura la compra del producto y les cede el uso de su marca para que vendan directo al comercio, sin monopolios ni intermediarios ganando el mayor margen del costo a venta. O sea, no compiten, sino comparten el mercado con sus coproductores y conforman una gran distribuidora, donde todos ganan: Productores, comercio y la gente que así puede consumir un nuevo producto a todo alcance.

Esa simple estrategia, es la que siempre he aplicado - nos dijo Italo H. Alquati o don Italo como respetan con afecto sus lúcidos 80 años, sus colegas y millares que desde 1.950 visitan su local de información gratis en Avda. Córdoba 2.470, Buenos Aires y a tranquera abierta en su cabaña Lanango en Monte Grande, que inició siendo estudiante al lograr que el Decano de agronomía y veterinaria le diera 2 machos y 6 hembras de conejos angora para analizar y rendir informe de la posibilidad de ser explotado en la Argentina. Le pedimos nos ampliara más.

Analizó prácticamente todo. La conversión de alimentos en pelo angora, costos de crianza adaptada y vio que los precios de compra de hilanderías de EE.UU y Europa lo superaban 3 á 1 a favor. Rindió ese informe a la Facultad y lo editó como Manual de Cría del Conejo Angora. Como los criadores debían invertir en cientos a miles de conejeras y galpones costosos, creó un simple juego de moldes que permitió a 3.750 cunicultores que formó en 15 años, premoldear losas y vigas a muy bajo costo con las que armaron 1,2 millones de conejeras que poblaron con 1,5 millones de conejos angora partiendo de sus 45 mil descendientes de 750 ejemplares importados de Alemania y Dinamarca y criados en su criadero madre.

En 1.965 ya producían 850.000 kg. de pelo angora cuya exportación le ingresaba al País u$s 20 millones de dólares, que treparon á u$s 95.000.000 cuando inició la hilatura del pelo con lana Patagonia. Luego formó 300 tejedores. incluyendo familias criadoras en sus casas de campo, con su Manual del Tejedor y darles máquinas de tejer, hilados y modelos, tejían 10.000 espléndidos sweaters angora mensuales, que eran el delirio de nuestras damas y de las rubias de Nueva York, donde se exportaba junto a finos paños de alta costura para modistos líderes de París. Esta granjo industria fue modelo y copiada por Brasil, Chile, Uruguay.
Hasta que China alentó la crianza en sus granjas colectivas donde armaron 15 millones de conejeras “argentinas” pasando a ser la mayor productora de pelo angora y conejos del mundo Con su tradición de exportar a precios menores del costo (dumping) inundó con pelo barato a los textiles del mundo. Nuestro Estado no le impuso tasas aduaneras compensatorias y los textiles locales dejaron de comprar el pelo nacional. Los criadores debieron liquidar sus conejos angora y para carnes y pieles pues desde entonces China plancha los precios mundiales.

Alquati no culpó este derrumbe a China. Vio que era posible a ese país distante cargar pelo angora en barcos y llegar a la Argentina luego de 45 días de viaje intacto y usable. Se preguntó que producto asiático de venir por barco llegaría inservible. Huevos ! dijo -.Pero aquí ya existen, le contestaron. No hablo de huevos de gallinas, sino de codornices orientales. Le dijeron que estaba loco por su pequeño tamaño que no podría competir con los tradicionales de gallinas.

Recordó que antes, tampoco el público usaba sweaters de lana con pelo angora hasta que los publicitó y distribuyó. Al estar en venta en las tiendas la gente los adoptaron. Simple, antes no los usaban porque no habían donde comprarlos.
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Se dijo que lo mismo sucedería cuando estos ricos huevos se oferten en envases que eduquen sus virtudes al público. Sin dudar tomó aviones y trajo del Japón y EE.UU las codornices pioneras al País .De las 6 razas seleccionó la Japónica pura por ser la mayor ponedora de huevos y con menor consumo de alimento y la Faraona del mediterráneo europeo de más porte y consumo como carnicera. A las hermosas blancas, azules y doradas las derivó a pajarerías de exóticas.

. Supo criar lo útil y descartar las de colores de fantasía, como hizo antes con Las Chinchillas cuando en 1.961 incorporó al País las primeras genuinas gris Azul oscuras, Dark Blue y descartó las mutaciones de tantos colores porque no se distinguían de otras pieles. Las mutaciones ya habían fracasado en Norte América y Europa y las exportaban por monedas a oportunistas expositores locales que las usaban para acumular trofeos en todas las categorías de color y venderlas a valores centuplicados a novicios atraídos por avisos de una entidad que las promocionaba como las más valiosas. Al cabo de 5 años los socios que las criaron entregaron 5000 pieles a la asociación, esta nunca las retiró de la Aduana cuando le fueron devueltas por inválidas por la rematadora Danesa Resultado: Los asociados perdieron su capital, tiempos y esperanzas .

Ese traspié fue útil a inicios de la chinchicultura Argentina. Tales promotores debieron adoptar las descendientes de las 3.339 Dark Blue Tope importadas por Cabaña Lanango. Y también las jaulas con pisos bandeja patentadas por Italo, luego de investigar las chinchilllas donde viven en la Puna Peruana a 4.500 m de altura cuando vieron que su modelo fue adoptado por los criadores de todo el mundo al hacer posible la crianza sanitaria y segura a todo nivel geográfico.

Lanango inició la exportación exitosa de pieles y abrigos de ejemplares vivos de sus 1.250 coproductores hasta fines de los años 90, cuando las petroquímicas fabricantes de pieles sintéticas sostuvieron la campaña anti pieles naturales con artistas bien pagados pregonando la absurda defensa animal y ambiental, que irónicamente, ellas contaminan, al procesar gas y petróleo. Fanatizaron a bandas de jóvenes que arruinaban los abrigos de usuarias quienes terrorizadas, debieron adoptar las pieles sintéticas y no comprar las naturales.

Los precios de todas las pieles finas se derrumbaron, debiendo los criadores de
todo el mundo incluyendo los nuestros, eliminar millones de visones, nutrias, zorros y chinchillas. Estas se dejaron de criar en Norte América. De nuevo fueron importadas, incluyendo con trofeos, por pocos dólares para revender a valores centuplicados pregonando el efecto 1 dólar 3 pesos, que oculta el bajo
costo beneficio que paga un solo comprador foráneo en mal llamadas “ventas públicas” adversas al Código de Comercio que exige en todo remate público la presencia varios postores que mejoren los precios de las pieles a los criadores.

 

 

 

 

 

 


A partir de ese momento. Alquati. como pionero de esta explotación, que le fue tan rentable como a sus 1.200 coproductores al ver la decadencia del mercado de pieles naturales y de difícil recuperación ante la ya instalada competencia de las sintéticas, de bajo valor, buena similitud y durabilidad de uso, recibió las chinchillas a sus clientes y casi todos pasaron a producir huevos de codorniz. Para ellos fue un bálsamo como cita la Biblia en Éxodos “y cayeron al desierto Sinaí, tres palmos de codornices que vinieron a saciar al hambre de los pueblos hambrientos” Comprobaron cuan simple es producir huevos de esta ave bíblica, sin riesgos ni técnicas complejas de criar ni matar nada, sin gastos de procesar y al poder vender al comercio local sin monopolios intermediarios salvaron su capital y reinvierten su 200% de utilidad de costo a venta en ampliar planteles.

Lanango en sus 57 años nunca presentó ejemplar alguno para ganar trofeos. No compite contra sus colegas. Prioriza compartir sus creaciones técnicas, su marca y mercado asegurado por su banco de compra de huevos a quien lo desee y los provee a quienes no les alcanza su producción para cumplir los pedidos que exige el comercio de comienzo minorista y luego al crecer a supermercados.

Eso ocurre a los cultores de aquí y en los países de América que desde 1.970 fueron iniciados este criadero matriz. Vemos que el diario O Globo Rural de Río de Janeiro en 1.993 publicó que en Brasil ya consumían 30 millones de Docenas de “ovos de codorna” El año pasado superaron los 300 millones, Para sus 150 millones, son 24 huevos por habitante por año Agrega que ese negocio está bien encaminado y los criadores para aumentar la producción, “dao prioridade a melhora dos plantéis fornhecidos por la Cabanha Lanango da Argentina,” El consumo en los países Andinos y del Caribe es similar y aún mayor que en nuestro país pionero con sus 20 millones de docenas vendidas en el 2.006 para 38 millones son 6,3 huevos por habitante, creciendo el consumo un 28 á 30 % anual, dan la pauta del crecimiento al futuro cercano. Ya hay 7.300 coproductores formados , pero aún faltan otros 15.000 para abastecer a las 22.000 localidades que tiene la Argentina.

En síntesis don Italo, cuál es su clave más eficaz para desarrollar todo esto? le pedimos como fin de la entrevista. Simple –respondió -: Educar a la gente.

Como ven, para cada nueva producción animal, industria y mercado creados, siempre edito estos librillos para criar conejos o del Tejedor del pelo angora, o Así se Cria la Chinchilla o del simple Coproductor de Huevos de Codorniz Bien graficados y con redacción poco académica y como una imagen educa más que mil palabras, a cada novicio les exhibo gratis video cursos o proveo CD o Videocaset o copian por Internet la realidad de lo que hacemos juntos.

Nada nuevo, para Argentinos educados por Faustino Sarmiento, guardando mi lejana distancia o narrando cosas simples y útiles como las fábulas de Esopo o como decía ya en el siglo XVII el gran educador Jean de La Fontaine “El cuento desnudo solo trasmite el precepto, que suele caer tedioso. “Hay que instruir y agradar, ya que narrar por narrar es muy poco útil”. En esta siglo es poco útil prometer panaceas y denigrar a los cultores colegas para imponer emprendimientos basados en monopolios lucrando con el desconocimiento del novicio y peor que se gasten dineros públicos en otorgar créditos para fomentar producciones que no dan ingresos a las familias ni divisas relevantes al País.

 

 

 

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